Hacer un auto de $2,500 dólares no es tarea sencilla. Para lograrlo, Tata consiguió que el motor, de dos cilindros, 0.6 litros de desplazamiento y 33 caballos de potencia, cueste algo así como $700 dólares, que es más o menos la mitad de lo que se invierte en un motor pequeño de los que equipan los subcompactos japoneses, coreanos o europeos. El Nano estará disponible en dos versiones, la Standard, con un solo espejo retrovisor y un solo limpiaparabrisas, y la Luxury, que además de los dos espejos y los dos limpiaparabrisas, tendrá los parachoques pintados del mismo color del vehículo.
Si hay un coche con un protagonismo completamente desproporcionado en relación a su tamaño, ese es el Tata Nano. Ratan Tata presentó el año pasado por estos pagos su famoso urbano de 100.000 rupias (1.530 euros/1.940 dólares al cambio), pero el vehículo que pudimos ver entonces era un modelo de exhibición acorde a las especificaciones del modelo para la India, su mercado natal. Doce meses más tarde hemos podido reencontrarnos con esta pulga oriental, finalmente en su versión europea.
Aunque a primera vista el Nano Europa puede parecer idéntico al ya conocido por todos, los cambios incorporados por el fabricante indio son importantes tanto en su propia carrocería, como bajo la misma. Para empezar, y obedeciendo a criterios de seguridad, las medidas originales del Nano han crecido hasta los 3,29 metros de largo y 1,58 metros de ancho (frente a los 3,1 x 1,5 m originales) mientras que las ópticas y los paragolpes han sido rediseñados. Una inspección en mayor profundidad también revela una menor distancia al suelo, motivada por las diferencias entre las carreteras indias y europeas (pierde 2 cm y se queda en 1,58 m de alto). El modelo final es más estético y refinado, aunque siempre dentro de lo básico.

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