Nuestro Blog

Mantente a la última con Grupo Julián

Para todos los públicos

Cuando escuchamos la palabra Jeep, lo primero que nos viene a la cabeza son esos todo-terreno puros llenos de barro, surcando trialeras imposibles, dando botes espectaculares y comprimiendo y extendiendo al máximo sus elaboradas suspensiones.
Pues bien, el Jeep que os vamos a presentar hoy, mantiene la genética de sus hermanos mayores, aunque el público al que va destinado engloba a muchos más perfiles de clientes. Si en su día probamos el Jeep Grand Cherokee y destacamos sus capacidades off road además de la suntuosidad de sus acabados y equipamientos, el Jeep Renegade es el coche más pequeño que ha fabricado la marca hasta el día de hoy y está orientado más al uso cotidiano.
¿Y CÓMO ES ÉL?
Es un SUV compacto de 4,25 metros, suficientes para albergar con total comodidad a 4 ocupantes que se encontrarán con mucho espacio disponible, ya que la plaza central está un tanto limitada por anchura. También cuenta con un maletero suficiente de 351 litros, con formas extremadamente regulares y muy aprovechable.
En el diseño exterior nos encontramos con una carrocería totalmente cúbica y con trazos rectilíneos. La excelencia aerodinámica se ha dejado a un lado y se ha preferido contar con un espacio interior mucho más aprovechable en todas sus cotas, sobre todo en altura, ya que el techo nos queda muy lejos de nuestras cabezas.
Esos trazos le aportan un gran toque de rotundidad al conjunto, junto con la parrilla frontal característica y que evoca claramente, tiempos pasados. Los pilotos traseros también conservan las formas cuadradas de los que montaban sus ancestros de la 2ª Guerra Mundial, pero el toque de originalidad lo aportan sus intermitentes en forma de X que son muy vistosos y atractivos.
¡BIEN HECHO!
Una vez acomodados en el interior, nos encontramos con un puesto de mando de apariencia robusta con unos acabados impecables y reminiscencias claras que nos recuerdan el mundo off road. Para empezar, el original asidero que se encuentra en frente del asiento del acompañante, es un legado que procede de vehículos mucho más capaces en el campo como el Wrangler.
El resto del cuadro es muy Jeep. La consola central está situada de manera muy vertical y los mandos están bien orientados para que el conductor no tenga que realizar esfuerzos innecesarios. La pantalla del navegador/equipo de sonido (Uconnect) de 6,5 pulgadas está a buena altura y es táctil y los mandos del climatizador bi-zona se sitúan justo por debajo.
Lo único que pude quedar un poco a desmano es el control del sistema Selec-Terrain (solo disponible para las versiones con tracción total) y el puerto USB.
Nuestra unidad contaba tan solo con tracción delantera y las ruedas estaban orientadas al uso exclusivo por asfalto, pero en las versiones con tracción total, podemos elegir dos modalidades de tipo de tracción: el Jeep Active Drive y el Jeep Active Drive Low, con una especie de reductora que se activa de manera electrónica y que sería el más campero y con mayor capacidad para circular fuera del asfalto, con 20 o 22 cm de altura libre al suelo (nuestra unidad de tracción delantera solo tenía 17cm).
El sistema Selec-Terrain nos permite elegir entre cinco tipos de conducción diferentes y el Renegade se adapta de manera electrónica al medio por el que nos movamos según nuestra elección, para proporcionarnos el mayor agarre y la mayor seguridad en todo momento.
Las cinco modalidades de conducción son: Auto, Nieve, Arena, Barro y modo rocas, exclusivo solo para la versión Trailhawk. Este sistema también cuenta con control de descenso y es muy simple de utilizar, además de ser muy efectivo.
DE TODO UN POCO
Por lo demás, nuestro Renegade cumplía de sobra con las expectativas de cualquier usuario ya que entre otras cosas, incluía llantas de aleación de 17 pulgadas, navegador, ordenador de a bordo, asistente de cambio involuntario de carril, sistema aviso de colisión frontal con mitigación de impacto, Start/Stop, arranque y apertura de puertas Free Key, climatizador bi-zona, control de velocidad de crucero, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de apoyo, Bluethoth, puerto USB y hasta un enchufe de 220V en los asientos posteriores. Como opcionales podía contar con asistente de ayuda al aparcamiento, control de crucero adaptativo, asistente de aviso de ángulo muerto, cristales tintados, techo solar panorámico, que incluso puede ser practicable para disfrutar en verano de la conducción a cielo abierto, entre otras cosas.
Nuestra unidad de pruebas montaba el ya conocido 1.6 Multijet II del Grupo Fiat, con el que ya tuvimos una toma de contacto cuando probamos el Fiat 500L Trekking.
Es un motor que genera 120cv y bastante voluntarioso en cuanto a su funcionamiento, ya que nos brinda un buen empuje desde bajas revoluciones y es suficiente para mover con agilidad al Renegade, aunque si vamos a viajar cargados, es más recomendable adquirir una mecánica más potente. Iba asociada a un cambio manual de 6 relaciones con un guiado muy preciso y muy bien escalonadas.
PUNTOS FUERTES
Su dinámica de conducción (por lo menos en carretera), está muy lograda y es un vehículo con un rodar muy confortable y está muy bien aislado del exterior. La dirección siempre se nos mostró muy directa y comunicativa, las suspensiones eran firmes y contenían muy bien las posibles derivas del vehículo, los frenos eran suficientes y gracias a la compacidad del conjunto, se nos mostraba un coche muy ágil en ciudad y en carreteras viradas, lo cual es muy loable si tenemos en cuenta su altura y que no cuenta con ninguna pretensión deportiva. ¿Tú que eres? ¿Más de ciudad o de campo? ¿Te gusta la comodidad o mancharte las manos? Sea como fuere, hay un Renegade para ti…
IN MEMORIAM
Vaya dedicado este reportaje a Jose Luis Fustel padre de nuestro fotógrafo, fallecido hace unos meses, ya que fue realizado en el pueblo de Hermosilla que lo vio crecer y en varios de los lugares en los que disfrutó durante toda su vida y estamos seguros que le hubiera gustado compartir esta prueba y experiencia con nosotros.

Para todos los públicos – HÉCTOR FUSTEL